Sale de casa con una prisa repentina. Me
esperan, creo que en algún lugar que desconozco me espera alguien, piensa. Quizá la
persona de su vida. Quizá la respuesta. Quizá la calma. Sería lamentable llegar
tarde a esa cita misteriosa; podrían pensar mal y las
primeras impresiones son las que cuentan. Así que corre, baja los escalones de
dos en dos, salta de un lado a otro, y mira en todas direcciones, nervioso,
buscando.
La grieta
.
¿Ves esta grieta que divide mi vida en dos mitades? Pues a veces, cuando nadie me mira, me dedico a hacer funambulismo sobre ella. Aunque es otro tipo de funambulismo, claro, pues no camino sobre un estrecho alambre, sino que camino con los pies paralelos a este remedo de alambre que es la grieta. Siempre con sumo cuidado, no sea que vaya a caerme por ella en un descuido.
La guerra
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