La prisa

 




Sale de casa con una prisa repentina. Me esperan, creo que en algún lugar que desconozco me espera alguien, piensa. Quizá la persona de su vida. Quizá la respuesta. Quizá la calma. Sería lamentable llegar tarde a esa cita misteriosa; podrían pensar mal y las primeras impresiones son las que cuentan. Así que corre, baja los escalones de dos en dos, salta de un lado a otro, y mira en todas direcciones, nervioso, buscando.


La grieta

.
¿Ves esta grieta que divide mi vida en dos mitades? Pues a veces, cuando nadie me mira, me dedico a hacer funambulismo sobre ella. Aunque es otro tipo de funambulismo, claro, pues no camino sobre un estrecho alambre, sino que camino con los pies paralelos a este remedo de alambre que es la grieta. Siempre con sumo cuidado, no sea que vaya a caerme por ella en un descuido.

La guerra

La guerra nuclear empezará esta tarde, a eso de las cuatro, cosa que no viene mal del todo, pues la muerte nos pillará en plena siesta. Podría pensarse que nuestros enemigos son muy considerados, pero en realidad es una afortunada casualidad por la diferencia horaria entre su país y el nuestro.


Sin demora

Me preparo meticulosamente para un futuro que ya ha terminado.