Hablaba con mi amiga Victoria Sánchez -a la que llamaremos V, para mantener su identidad encubierta- sobre viejos tiempos; y si, en mi vida no hay nuevos tiempos, pero digamos que sí para hacerme el interesante y con un poco de fortuna hasta corro la misma suerte que Ricardo y me haga de interesadas en un ciberligue (suponiendo que esa sea la suerte que el corra...). Pues le comentaba a V que siempre que las mujeres me han dejado es por mi ánimo. En el fondo no es por otra razón, salvo las que van inclusas, como la estupidez y la inseguridad.
Ella me comentaba que, cuando ha tenido una pareja que le supone muchos problemas internos, la deja, sin más. Y todavía me trato de explicar que
"era lo mas sano",
"lo mejor" y otras de esas frases que tanto gustan a los que creen en la nueva imagen del amor. Parece que el amor esta devaluado a situaciones como comer espagueti en un picnic hasta terminar en un beso, o caminar por la pasarela del supermercado de la mano, mientras ven bonitas latas de atún rodeando la escenografía romántica; las cosas como no dormir haciendo tuyos los problemas de tu pareja, no son formas de amor, las mañanas en las que no estas vivo hasta oír su voz, tampoco. El amor, parece, es patrimonio exclusivo del buen rollo, vamos.
¿Y por que es así?, o mas bien, dado que no es así, ¿por qué lo entienden así?
Como decía, llegamos a esa charla tras platicarle yo sobre como las mujeres me habían dejado.
-Las últimas dos me dejaron por depresivo.
-Pues, no es por nada, pero es lo más sano.
¿Qué de sano tiene que la persona a la que quieres te abandone cuando mas la necesitas?, o, si lo debo preguntar así,
¿qué de sano tiene saber que nunca estuviste en condición de esperar cualquier sacrificio por ti de su parte? Pero, ah, no. Eso no es "desamor". Mas bien, como desaparecieron los momentos felices –aunque hubieran vuelto despues, eso es irrelevante, no vale esperar-, pues desapareció el amor, a su entender.
A veces pienso, por otro lado, que casi prefiero que haya sido así.
Una persona que no da nada por ti. Casi mejor no tener nada que ver con ella.
Yo lo hubiera dado todo, pienso. Pero cada vez que descubro un poco mas sobre como funciona el mundo, creo que me equivoco. No debería darlo todo. No debería sufrir por nadie. No debería obsesionarme con su porvenir. El amor es caminar sobre la hierba llena de brotes de colores, es ir a cenar, llevar serenata. Vivir para alguien, estar con ese alguien a pesar de todo, no. Eso debe ser otra cosa, cuentos, leyendas, salchichas.