1.
Todo el tiempo y todas las horas.
Miro a través de la ventana. Ocultándome tras la cortina.
Nada pasa en mi vida,
mientras espero verte llegar.
Tu no me amas, ni siquiera me piensas.
Robas las pocas cosas que hay tras mi vitrina.
Nada pasa en mi vida.
Nada pasa en la calle, en la ciudad o en el mundo.
Nadie existe sin ti.
Soy un ciego sordomudo.
Y lo que me queda, mi tacto y mi gusto.
me guía arrastrándome a las morusas,
que tiras para muchos rastreros como yo.
Carentes de orgullo, dignidad o musas.
Todo el tiempo y todas las horas,
me enfrento a mi mismo.
Cómo mantenerme si no soy dueño de mi voluntad.
El dinero decide. El amor decide. La sangre decide.
Yo solo cojo la caridad.
"Y que siga tu tempestad",
dicen los gigantes, mirándome de lejos.
Todo el tiempo y todas las horas.
Miro a través de ti y veo que estas igual de derrotada,
llevas en las manos las llagas del desengaño.
Tienes ansias de ser amada.
De que alguien toque tu cuerpo y le odies por tener,
con tan solo el tacto, tanto poder.
Pero nos mintieron.
Una y otra vez, nos engaño el destino.
Nos dio vidas equivocadas.
Solicitudes para la felicidad, todas revocadas.
Y nos quedan las frustraciones y dos copas de vino.
Me miras y te miro.
¿Cómo pedirte nada?,
si siempre llegaste tarde a tienda
donde venden la prosperidad y la salvacion.
Y ahora, que hasta la alta madrugada,
te espero, yo el ultimo tendero,
con el ultimo paquete de oportunidad,
se que no vas a venir.
Se que lloras seca. Gritas muda.
Pero no vas a venir.
Nada pasa en mi vida,
mientras espero verte llegar.
Tu no me amas, ni siquiera me piensas.
Si tu no me destruyes, alguien te destruirá.
Destructor o destruido, es lo único que hay.
"Destructora", te dices. Has hecho tu elección.
Yo espero que cambies, no tengo opción.
Si no pasa, igual nada cambiará.
Miro a través de la ventana. Ocultándome tras la cortina.
Nada pasa en mi vida,
mientras espero verte llegar.
Tu no me amas, ni siquiera me piensas.
Robas las pocas cosas que hay tras mi vitrina.
Nada pasa en mi vida.
Nada pasa en la calle, en la ciudad o en el mundo.
Nadie existe sin ti.
Soy un ciego sordomudo.
Y lo que me queda, mi tacto y mi gusto.
me guía arrastrándome a las morusas,
que tiras para muchos rastreros como yo.
Carentes de orgullo, dignidad o musas.
Todo el tiempo y todas las horas,
me enfrento a mi mismo.
Cómo mantenerme si no soy dueño de mi voluntad.
El dinero decide. El amor decide. La sangre decide.
Yo solo cojo la caridad.
"Y que siga tu tempestad",
dicen los gigantes, mirándome de lejos.
Todo el tiempo y todas las horas.
Miro a través de ti y veo que estas igual de derrotada,
llevas en las manos las llagas del desengaño.
Tienes ansias de ser amada.
De que alguien toque tu cuerpo y le odies por tener,
con tan solo el tacto, tanto poder.
Pero nos mintieron.
Una y otra vez, nos engaño el destino.
Nos dio vidas equivocadas.
Solicitudes para la felicidad, todas revocadas.
Y nos quedan las frustraciones y dos copas de vino.
Me miras y te miro.
¿Cómo pedirte nada?,
si siempre llegaste tarde a tienda
donde venden la prosperidad y la salvacion.
Y ahora, que hasta la alta madrugada,
te espero, yo el ultimo tendero,
con el ultimo paquete de oportunidad,
se que no vas a venir.
Se que lloras seca. Gritas muda.
Pero no vas a venir.
Nada pasa en mi vida,
mientras espero verte llegar.
Tu no me amas, ni siquiera me piensas.
Si tu no me destruyes, alguien te destruirá.
Destructor o destruido, es lo único que hay.
"Destructora", te dices. Has hecho tu elección.
Yo espero que cambies, no tengo opción.
Si no pasa, igual nada cambiará.