El año del caracol



—Mañana empieza el año chino del caracol.
—No sabía que eso existía.
—Sí. Es un año de libertad en el que las normas sociales sobre la puntualidad quedan abolidas. No pueden despedirte del trabajo por llegar tarde. No pueden reñirte por ser impuntual en una cita. La gente incluso se encoge de hombros si le preguntas la hora, puesto que ésta es innecesaria.
—Vaya, qué guay.
—Claro que tiene sus inconvenientes. Los horarios del transporte público, por ejemplo, que devienen en un caos absoluto. O ir al médico, que se convierte en una odisea porque no sabes cuándo te toca a ti. Es la parte poco práctica del asunto, pero se supera con un poco de paciencia, pues la idea es que no hay ninguna prisa. Durante un año, al menos.

3 comentarios:

Eleanor Smith # dijo...

Soy caracol. Definitivamente ~

Un beso o 2 #

Anónimo dijo...

es usté una artista señorita

la delicadeza del bordado sobre la que se desliza el caracol, me produce una sensación de frescura y naturalidad, me gusta mucho esto.

María Mercromina dijo...

oh :*